MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN ELECTORAL CENTRAL DURANTE EL ACTO DE JURAMENTACIÓN DE LAS AUTORIDADES RECTORALES ELECTAS DE LA UCLA. PERÍODO 2.006-2.010
A principios del año en curso, el ilustre Consejo Universitario nos encomendó la altísima y honrosa responsabilidad de conducir el proceso electoral de las nuevas autoridades universitarias, que hoy culmina con la juramentación del equipo rectoral elegido por abrumadora mayoría.
La misión que nos fue encomendada fue por demás ardua, dura y difícil, pero aceptamos el reto y a ella nos dedicamos, todos los integrantes tanto de la Comisión Electoral Central, como los de las respectivas Subcomisiones electorales de los diferentes decanatos, con incondicional objetividad, constante abnegación e inocultable entusiasmo y sin querer caer en el criticable pecado de la vanidad, estamos seguros de haber cumplido a cabalidad la tarea encomendada, llenando la expectativa que tanto las autoridades universitarias como el resto de la Comunidad Universitaria se habían formado de nuestra misión. Le damos gracias, en primer lugar a Dios Padre, a Él me he encomendado siempre, porque sus bendiciones siempre nos han acompañado, gracias a nuestros colegas del Consejo Universitario por la confianza que nos depositaron, y gracias a todos ustedes por el respaldo que en ningún momento nos faltó, que Dios se los pague con creces.
No todo fue color de rosas, pues como todos ustedes deben estar enterados, hubo un absurdo e incomprensible intento por impugnar a la candidatura de los profesores Francesco Leone y Edgar Alvarado, impugnación que no prospero, ni prosperará ante ninguna alzada superior, pues todo el procedimiento llevado a cabo siempre estuvo, y está amparado en las normativas legales que nos rigen. A los impugnantes los llamamos a que recapaciten respecto a la actitud asumida, y, que pensando con el corazón acepten su equivocación y se sumen a los más altos intereses de un verdadero profesor universitario trabajemos todos juntos por la Universidad Centroccidental "Lisandro Alvarado", nuestra Universidad.
Posiblemente habrán descalificaciones, difamaciones y calumnias de quienes son detractores de la esencia de la Universidad, estos son los verdaderos antivalores que la invaden , y algunos de ellos están dentro de la Institución, son los que con cruel y perversas intenciones envían fuera del sacro recinto de la Universidad informaciones falseadas y manipuladas son aquellos que no han encontrado eco en la comunidad universitaria de sus desbocadas ambiciones de querer ser autoridades aún a costo de una Universidad intervenida, pero que como no se atreven a dar la cara, usan el anonimato causando un reflejo equivocado, de lo que es esta Universidad; ante estos antivalores debemos llevar a cabo una campaña agresiva que permita hacer valer el verdadero sentir mayoritario de la comunidad de la UCLA, consolidando los más loables valores de honestidad, ética, pertinencia, responsabilidad, compromiso y reconocimiento, pues estos genuinos valores son que caracterizan a la comunidad universitaria de la UCLA. A ellos debemos responderle con un rotundo NO, debemos, en consecuencia, luchar todos juntos, profesores, estudiantes, administrativos y obreros porque se respete el proceso electoral, establecido en el Artículo 18 del Reglamento General de la UCLA, reglamento que por haber sido sancionado y aprobado en Consejo de Ministros, tiene carácter de Ley, y que culminó como ejemplo de magistral pulcritud, todo ello acorde con la noble función que como universitarios nos hemos empeñado en mantener; pero no debemos equivocarnos en los mecanismos de lucha, pues no puede ni debe ser una lucha con violencia, como la que hacen los que no tienen razón y quieren buscarle las cinco patas al gato; NO, no podemos equivocarnos de armas, nuestras armas tienen que ser el arma de la razón, del diálogo constante, del reclamo firme, enérgico, categórico y contundente, pero a la vez muy cordial y respetuoso; estas, estimados colegas deben ser nuestras armas de lucha, armas que nada ni nadie podrá quitarnos jamás. Dice el poeta: caminante no hay camino, se hace camino al andar, pero yo digo y afirmo que se hay camino, ese camino lo hemos trazado quienes queremos y creemos en esta Universidad. Este no es un mensaje utópico, sino real; no es para mañana, sino para hoy.
En todo momento contamos con el apoyo logístico de diferentes dependencias de esta nuestra casa de estudios, sin cuyo oportuno concurso no hubiese sido posible el éxito de este proceso electoral, a cada una de ellas, y muy en especial a la Licenciada Sandra Martínez, persona a quien le debo un especial aprecio, vayan nuestras más expresivas palabras de reconocimiento y sincero agradecimiento.
Pecaría de injusto si dejara de nombrar a los principales protagonistas de esta ejemplar jornada democrática, ellos son los distintos profesores que propusieron sus nombres para optar a los distintos cargos sometidos a elección. Recuerdo que cuando cada uno de ellos consignaban los recaudos requeridos, les expresaba mi admiración por querer postularse a estos cargos tan exigentes, sobre todo en ésta época de inocultables dificultades sociales, políticas, familiares y hasta religiosas. No podía ver en cada uno de ellos más que un envidiable deseo de servicio y de amor inocultable por nuestra Universidad.
Francesco Leone, Nelly Velásquez, Edgar Alvarado y Francisco Ugel, apreciado colegas que hoy se juramentan, la voluntad mayoritaria de la población electoral los ha escogido como sus lideres, vaya pues para cada uno de ustedes nuestras más sinceras felicitaciones. El rotundo éxito obtenido los compromete aún más a no darse el lujo de equivocarse, todo lo contrario, la gestión a realizar tiene que estar signada por el éxito. La UCLA ocupa un sitial de honor entre las universidades que son exitosas, pongan todo su empeño para que este sitial se eleve aún más dentro del concierto de las universidades hermanas. Estoy plenamente seguro de así será, pues la dilatada trayectoria que cada uno de ustedes ha tenido es la mejor garantía de que así será.
La difícil y encomiable labor a la que están comprometidos a llevar a cabo necesita del concurso de quienes conformamos la comunidad universitaria, de manera tal, que profesores, estudiantes, administrativos y obreros, todos juntos debemos marchar, tomados de las manos unidos como un todo, sin distingo de gremios ni jerarquías. Recordemos, apreciados colegas y amigos todos que no puede haber patria sin virtud, y la virtud compromete la vida de quien está ante un valor inalienable que hay que defender con valentía, lucidez y responsabilidad.
Apreciados integrantes del Consejo Universitario, ustedes han asumido un reto en una época de inocultables dificultades, por tanto, sigan usando como vestimenta la humildad, la sencillez como adorno de su recto proceder, y la sinceridad como tarjeta de presentación, que en el trato mutuo, la humildad este siempre presente, pues Dios es enemigo de los soberbios y en cambio a los humildes les concede su gracia, pero no permitan, bajo ningún concepto, que estos atributos que tanto le agradan al Señor sean interpretados como signos de debilidad, antes bien como lo dice el Apóstol San Mateo, sean mansos como la paloma, pero ágiles como la serpiente, que cuando le corresponda impartir justicia no dejen de ser objetivos ni por favorecer al humilde ni por halagar al poderoso.
Franceso Leone, Nelly Velásquez, Edgar Alvarado y Francisco Ugel, estimados colegas, porque ustedes lleva en su frente el sello de la honestidad y del recto proceder, es que la comunidad universitaria los ha elegido para seguir rigiendo los destinos de nuestra Universidad; y no es porque hayan hecho poco, todo lo contrario, puedo dar fe de que en los cargos que han venido ocupando han puesto todo su empeño para que la UCLA ocupe el sitial de honor que para nuestra honra ocupa.
Ilustres miembros del Consejo Universitario, señores todos, mucho se ha dicho y escrito, y esto es una lamentable e inocultable verdad, que cada vez cobra más vigencia el hecho de que estamos ante una época de un inminente y acelerado deterioro de los distintos valores sociales, políticos, familiares y aún de los religiosos, pero también es cierto que mientras haya personas que como ustedes trabajen y se dediquen con ahínco, apego e inocultable vocación profesional por la institución, entonces estaremos recibiendo el mensaje de el Todopoderoso de que no todo está perdido, que mientras hay personas como ustedes, siempre habrá esperanzas para la UCLA y para nuestra amada patria que es y siempre ha sido cuna de libertadores. Recuerden, se los pido con humildad y respeto, lo que al respecto nos dice el apóstol San Pablo en su carta a los filipenses: "Tengan un mismo amor, un mismo espíritu, un único sentir, y no hagan nada por rivalidad o por vanagloria; al contrario, que cada uno, humildemente, estime a los otros como superiores a sí mismo; no busquen su propio interés, sino más bien el beneficio de los demás"; por su parte, en la Segunda Carta San Pedro, se complementa este hermoso llamado cuando nos pide: "Esfuércense con sumo esmero y añadan a la fe la fuerza, a la fuerza el conocimiento, al conocimiento la moderación, a la moderación la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el amor fraterno, y al amor fraterno la caridad", acrecienten, apreciados colegas todas estas riquezas, que estoy seguro se hayan en sus corazones, y así el Señor los colmara de bendiciones, y el norte de esta gestión como autoridades universitarias no podrá ser distinto que el éxito. Apreciados colegas profesores, distinguidos invitados, señores todos muy buenas noches.
Francesco Leone
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