EDITORIAL

EL PROGRAMA DE RADIO

ÍNDICE

 
Principal
 
Índice
 
Editorial
 
Actividades de la Cátedra
 
El Programa de Radio
 
Boleros al Estilo del Sur
 
Semblanza Biográfica de Daniel Santos
 
Presencia Italiana en la Poesía Tanguera
 
Discografía de Víctor Piñero
 
Versos de Sueño Caraqueño
 
Un Hallazgo Discográfico
 
Humor y Curiosidades
 
Polémicas sobre el Primer Festival de la Voz de Oro
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

PRESENCIA ITALIANA EN LA POESÍA TANGUERA 

En un excelente trabajo publicado en la edición nº 63 de la revista "Club de Tango", se transcribe un capítulo especial del libro "La inmigración italiana y su influencia en el tango" de Ricardo Ostuni que incluye un amplio inventario sobre las composiciones pertenecientes al género de la música ciudadana del Río de la Plata cuyas letras se han inspirado en la inmigración italiana.

 

En la parte inicial de dicho trabajo el autor analiza las diversas motivaciones que dieron lugar a las historias que narran las letras de dichas composiciones, señalando que "... su tratamiento fue dispar, pintoresco a veces, otras doliente, trágico, efusivo y nostalgioso, pero siempre fiel al prototipo del fenómeno inmigratorio de la Italia peregrina ..." (op. cit. pág. 10), trayendo a colación un agrupamiento clasificatorio que reconoce la categoría de temas "elegíacos y dramáticos", basados en la nostalgia motivada por el dolor del  desarraigo y la consecuente nostalgia por la tierra natal,  En un segundo grupo quedan aquellas canciones que tratan el tema de la "pasión", ejemplificado generalmente por las historias que hablan del amor que retiene definitivamente al inmigrante lejos de su lejano "paese", relación a veces tan doliente y frustrante que deja heridas en el alma hasta el punto de conducirlo a una vida desgraciada que generalmente,  queda simbolizada por la presencia habitual en un bar o bodegón para dar rienda suelta a su apego a la bebida en busca de olvido, consuelo o resignación. En un tercer y último grupo Ostuni incluye el tema del "fracaso", apareciendo la decadencia y el consecuente abandono personal, cuando el fracaso agudiza la insatisfacción y resalta la desilusión frente a la vida miserable que le ha ofrecido la tierra de promisión que ha elegido para el destierro voluntario, muy lejos -por cierto- de la esperanza que tenía al embarcarse para "hacer la América", tal como se acostumbraba a decir a fines del siglo XIX y principios del XX.

 

A modo de humilde aporte al esfuerzo intelectual realizado por el mencionado autor para comprender el pensamiento y las actitudes adoptadas por el inmigrante en la tierra que lo acogió, corresponde agregar un agrupamiento que resalta el aspecto positivo del desarraigo, es decir, aquellos casos en que consigue encarrilar su vida en la Argentina sobre la base del trabajo fecundo, la familia bien constituida y la descendencia nativa que lo retiene definitivamente en América.

 

En las tres primeras categorías Ricardo Ostuni brinda numerosos ejemplos, mereciendo destacarse los títulos que forman parte del primer grupo, a saber: "La violeta" de Nicolás Olivari, "Aquella cantina de la ribera" de José González Castillo y "Canzoneta" de Enrique Lary, siendo particularmente expresivo el contenido de la letra de "La canción del inmigrante" de Enrique Cadícamo, dado que mezcla el dolor del desarraigo y la añoranza del amor materno con el fracaso amoroso que lo ata al bodegón y al vicio de la bebida, temática que también aparece desarrollada en "La cantina" de Cátulo Castillo. La evocación de los seres queridos lleva implícita la admiración y el orgullo por el esfuerzo de los progenitores para la crianza y educación de los hijos, situaciones que quedan marcada a fuego en los tangos "Giusepe del zapatero" y "Niño bien", aunque en este último en grado de reproche por la vida licenciosa del hijo del inmigrante.

 

La sucesión de letras que hablan del "barco italiano", la "mamma", la "ragazzina", el "paese", la "canzoneta", "el cuore" y el "conventillo" demuestran la sensibilidad del poeta tanguero en el tratamiento de los temas relacionados con la inmigración italiana, quedando ello expuesto en los títulos que ofrecen esas características en el cancionero popular ciudadano. El repositorio de canciones inspiradas en Italia y/o los italianos incluye -según Ostuni- a los tangos "La cabeza del italiano", "Domani", "Giacumín", "Giacumina", "Ya no cantas chingolo", "Carnaval de antaño", "Tinta roja", "Adiós Nonino", "Qué me querés vender", "El último organito", "Addio amore", "Barrio alegre", "Cachadora", "Carnaval de antaño", "Cocoliche", "Che, italiano", "Chichipía", "Cafetín", "Al Buenos Aires que se fue", "El ciruja de Sorrento", "El conventillo", "El gringo", "El poncho del amor", "El tano", "Giulio Césare", "Gringo Vicente", "Gringuita", "Hay que vivirla", "Il pícolo navío", "Junada", "Lloró como una mujer", "Misa rea", "Nunca es tarde", "Oh, mamma mía", "Oro muerto", "Padrino pelao", "Silbando", "Talán ... talán", "Tanita de la proa", "Tango de la budinera", "Tirale manteca al gringo", "Un tal Caín" y "Viejo ciego".

 

No obstante la amplitud del listado que antecede, aparecen otros títulos del cancionero popular relacionados con Italia y los italianos, destacándose la escasa difusión de algunos de los que se citan a continuación a pesar de la fama de sus autores y compositores. En primer lugar merecen recordarse los que tratan la temática de la nostalgia, tal como se advierte en el vals "Náufrago", del genial actor Fidel Pintos con música de Luis Rubinstein, donde el protagonista no encuentra consuelo por la pérdida de sus afectos debido a un desarraigo obligado por las circunstancias, especialmente cuando recuerda que "... tenía en Italia los besos en flor de una ragazzina que le dio su amor y fue por su bien que se echó a rodar, y al fin se sintió naufragar. Ya nada le importa su sueño quedó en el gris del puerto que lo recogió dolor de añorar, llorando un amor que ya es imposible olvidar", advirtiéndose la misma semblanza en la letra del tango "Barcos amarrados" de Juan F. Mazzaroni y Julio P. Navarrine, cuando sus versos señalan que "... un gringo curda rezonga en un cantar, quizá recordando su patrio rincón ...".

 

Cuando las corrientes inmigratorias eran masivas, la angustia resultante de la soledad y la añoranza se atenuaba al estrechar vínculos con otros connacionales, favoreciendo la formación de nuevas familias aún cuando a veces los padres sobrepasaban la voluntad de sus hijas a fin de arreglar casamientos con "paesanos" sin la presencia del amor, tal como se destaca la letra del tango "Gajitos de cedrón" de Alfredo Navarrine y Mario Pardo, en la parte donde el enamorado le reprocha a la amada su sumisión diciendo: "... sólo queda el reflejo de tantos lindos domingos; te casaron con un gringo que tenía mucha plata ...".

 

Sin embargo, el verdadero efecto de la nostalgia surge en las reminiscencias de la tierra natal, tal como observaba Ostuni al recordar la letra de "Canzoneta" ("Soñé Tarento, con cien regresos ...") o como dice el autor de "Canción del inmigrante" con dramática añoranza: "Sol de Nápoles lontano, mare azurro, sueño verte ...", agregándose como ejemplo "Nápoles de mi amor", un tango olvidado de Dante Gilardoni y Arturo Gallucci, tal vez porque lo grabó Tito Reyes en los comienzos de su carrera como vocalista de la orquesta poco difundida de Roberto Caló, pues incluye en su estribillo una sincera declaración de amor a la tierra natal por medio de versos que salen del corazón, tal como se desprende de las estrofas que dicen: "A pesar de la distancia quiero yo enviarte mis canciones desde aquí. Tierra querida, tú no sabes, cuantas veces pienso en ti. Nápoles de mi amor, cuando ti voglio vere, te mando en mi canción la voce y el mío cuore. Quiero que sepas tú que siempre te amaré".

 

Muy diferente es la posición del inmigrante que llegó a nuestro país a mediados de la década del cuarenta, cuando la postguerra dejó dolor, decadencia y miseria en el viejo continente, convirtiéndose la Argentina en un verdadero paraíso para quienes habían perdido la esperanza del resurgimiento, tal como se aprecia en el tango "Una carta para Italia", de Reinaldo Yiso y Santos Lipesker, cuando el inmigrante recién llegado le escribe a su madre para contarle el futuro que avisora en Buenos Aires y le pide que transmita a su amada el siguiente mensaje: "Decile a la Rosina que siempre pienso en ella, que yo en la Argentina trabajo por los dos, que cuando estemos juntos aquí nos casaremos y juntos le daremos las gracias al Señor ...", sin reservarse el resabio y el dolor que les dejó la guerra cuando expone su sentimiento con estas palabras: "... y pienso en nuestro pueblo que se quedó deshecho por culpa de la guerra hoy tengo que llorar por tí, por la Rosina y por el hombre bueno al que no le pudimos decir ... adiós papá".  

 

Las expresiones propias del inmigrante italiano se reflejan en el "Cocoliche" farandulesco, aquel personaje gracioso por la mezcla que hacía entre el idioma del Dante y el castellano plagado de argentinismos por influencia del lunfardo, el "vesre" y los modismos que caracterizan a los habitantes del Gran Buenos Aires, tal como quedan expuestas en la letra de "Un kilo e’ tango" de Aguamansa (seudónimo de Susana Lydia Orlandini) en la parte que dice: "... y con ese tano aprile que se manda los fucile ... morfa un kilo ..... " o la protesta que ensaya el protagonista en el tango "Padrino pelao" de Enrique Delfino, cuando los versos de Julio Alberto Cantuarias fueron genialmente interpretados por Julio Sosa mediante un recitado que incluía frases champurreadas como la utilizada por el itálico portero para prohibir el acceso a la fiesta de casamiento de aquellos que no tenían invitación, diciéndoles: "... aquí, n'esta casa, osté no me dentra, me sun dado cuenta que osté es un colao ...".

 

Otros títulos consideran a los inmigrantes y a sus descendientes bajo ópticas diferentes que guardan relación con los medios de vida, como ocurre con el tango "Cinco reales de antes" de los uruguayos Enrique Soriano, Carmelo Imperio y Donato Raciatti que habla de "... el café del gringo, con viola y cantor ...", o la referencia que hace el tango "Y taconeando salió" de Ernesto Garrido y Modesto H. Papávero cuando alude al "... conventillo del tano don Yacumín ...", repitiéndose el ejemplo con el tango "Carnaval de mi barrio" de Luis Rubinstein que habla del "... tano verdulero, sentado en la vereda, mastica su cachimbo cansado de fumar y en su sonrisa amarga una nostalgia enreda, también allá en Italia vivió su carnaval ...", sin olvidar la semblanza que hace el tango "Organito" de Juan Carlos Graviz con relación al instrumento que mejor refleja la actividad musical a cargo de los pioneros del tango, homenaje que también involucra a los músicos provenientes de la "bella Italia", tal como queda reflejado en estos versos: "... organito, tú que viniste de inmigrante, con un gringo musicante y un monito bailarín ...".

 

El afán de progreso exhibido por los italianos inmigrantes se fundamentó tradicionalmente en su vocación por el trabajo, siendo reconocida esa virtud en la letra del tango "Saturnia' de Raimondo Folenco y Nicolás Olivari con música de Juan de Dios Filiberto, habida cuenta que resalta el esfuerzo y la capacidad laboral por medio de las estrofas que valoran lo realizado por el inmigrante al reconocer que el "... gringo con el arado levanta patria y, forjando está, la nueva raza que va trenzando con lonja de alma: latinidad ...", ocurriendo lo mismo con el tango "Mi viejo el remendón" del uruguayo Alberto Mastra, que exalta el esfuerzo paterno por dar una vida digna a su familia, especialmente cuando realiza la siguiente evocación: "Destino de trincheta, de suelas y plantilla, al pie de la banquilla en el viejo galpón, el golpe del martillo cantaba tempranero pa' darnos el puchero ... mi viejo, el remendón", incluyendo un cariñoso recuerdo por la nonna cuando dice: "La abuela ... de cabellera rojiza, una tanita petisa de Morano ... sufre, siempre peleando al destino por los queridos bambinos de su hijo, el artesano".

 

La picardía del porteño colisiona con la buena fe del inmigrante italiano de la primera mitad del siglo XX en determinadas situaciones, tal como se desprende de la letra del tango "Pipistrela" de Fernando Ochoa y Juan Canaro, en el fragmento que dice: "... tengo un coso al mercao que me mira, que es un tano engrupido e’ crioyo; yo le pongo lo ojo p’arriba y endemientra le pianto un repoyo ...", repitiéndose el ejemplo en el tango "Incurable", de Roberto Aubriot Barboza y Guillermo Desiderio Barbieri, cuando reconoce al inmigrante italiano entre las víctimas del oportunismo delictuoso según el siguiente relato: "... supe que la otra mañana marchaste al Departamento porque le afanaste el vento a un tano de Constitución ...".

 

El estilo de vida de los habitantes de Buenos Aires queda expuesto en "Juan Porteño", un recordado tango de Héctor Marcó y Carlos Di Sarli que refleja, graciosamente, las alternativas que planteaba la modernidad a mediados del siglo XX, diciendo: "... ríe el pobre, canta el rico, ronca el tano en su cotorro, se inventó el avión a chorro y el chorro raja en avión, viene Gina, se va Gina y de un pícaro planeta un marciano en camiseta baja en plato volador ...", incluyendo una referencia a la famosísima actriz Gina Lollobrígida, tal como lo hiciera Esteban Celedonio Flores en la década del veinte del siglo pasado cuando redactó la letra del tango "Lloró como una mujer" haciendo referencia a "... una escena a lo Melato ...", en alusión a la excelente interpretación dramática de la actriz italiana María Melato en cada una de sus representaciones teatrales.

 

La creatividad de los poetas tangueros no se agota con el tema de la nostalgia, el trabajo y la supervivencia en general, dado que -contradiciendo el conocido apego del italiano medio a la doctrina del cristianismo- destaca la actitud de un inmigrante que denigra al hijo de Dios, según los versos originales del tango "Oro muerto" de Julio P. Navarrine y Juan Raggi que dicen: "... jugando a la rayuela, al salto, a las bolitas, mientras un gringo curda maldice al Redentor ...", letra modificada posteriormente por efecto de la censura entronizada en el período 1943-1945 que obligó a cambiar su título y parte de su contenido, pues bajo el nombre de "Jirón porteño" fue grabado por la orquesta de Alfredo De Angelis con la voz de Julio Martel, quedando ese fragmento con esta redacción: "... jugando a la rayuela, al salto, a las bolitas, mientras un gringo curda la va de payador ...".

 

Dejo para el final a un tango que resalta el carácter cosmopolita que se reconoce a la Argentina desde la sanción de la llamada Ley Avellaneda que abrió las puertas a los inmigrantes de todo el mundo, aunque la mayoría absoluta estuvo representada por los hombres y mujeres nacidos en Italia y España, tal como lo atestigua la onomástica argentina.

 

Ese tango, titulado "Las tres banderas", refleja la unión de ambas nacionalidades merced a un matrimonio coronado con la llegada de un descendiente argentino, tal como señalan los versos de Carlos Russo sobre una composición de Roberto Rufino en los que destaca los lazos que emergen de esa conjunción, revelando el origen de los protagonistas en su parte inicial y a través del siguiente relato: "Dejó el cielo ardiente de la bella Italia, llegó a la Argentina por una ambición: trabajar por ella, su querida Amalia, la hermosa española que un hijo le dio ...", rematando la historia con el siguiente fragmento: "... ahí están, las tres juntas, tres banderas, reunidas en la mesa familiar: la española tan leal y tan sincera, la italiana que es pureza y es bondad, y la otra, la bandera de mi patria, es del hijo, argentino, de los dos, la bandera que es amparo del que llega a esta tierra de esperanzas y de amor".

 

Ruben Mario De Luca: escritor, ensayista; historiador y recopilador de información relacionada con las cuestiones culturales y sociales de la Argentina y el mundo. Autor de los libros "Funcionarios bonaerenses", "Historia de los apellidos argentinos", "La tragedia del Fournier" y "Familias platenses", encontrándose en elaboración los ensayos titulados "El idioma del tango - Glosario tanguero", "Diccionario mundial de seudónimos" y "Significado de apellidos italianos".

Por Ruben Mario De Luca *

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