La Macroeconomia como instrumento de análisis para el Administrador y el Contador Público

 
Gerardo Alvarez

Economista

Profesor Titular DAC-UCLA
 
PH01619J.JPG (39993 bytes)La ciencia económica no necesita ninguna apología para justificar su razón de ser. A pesar de que es una ciencia joven, tiene apenas trescientos años y en América Latina no más de una generación, es una ciencia social y verdadera como todas las demás. Tiene un campo de investigación claramente delimitado: la vida económica de los hombres y según Alfred Marshall, padre de la economía contemporánea, es el estudio de la humanidad en la conducta de su vida cotidiana. Por lo tanto, comprender el funcionamiento de la actividad económica es comprender la mayor parte de nuestro quehacer cotidiano, ya que estudiar la economía es en su acepción más sencilla, el estudio de la vida del comportamiento humano. Por eso es una ciencia social.

Crítica a la Ciencia Económica

Persiste en la actualidad un descontento generalizado en relación con la poca capacidad de análisis crítico que posee buena parte de la ciencia económica contemporánea para explicar y aprehender la cruda problemática de nuestras acuciantes geografías socio-políticas. Entre otras causas, se destaca con frecuencia la falta de relevancia de teorías y modelos desarrollados en los países más avanzados e incorporados acríticamente al acervo científico de los países subdesarrollados o del tercer mundo. En parte por que fueron desarrollados en respuesta a una problemática institucional y un contexto histórico diferentes al nuestro, pero también por que no se desarrolló en nuestro país, o en otros países latinoamericanos, una ciencia económica que fuese la resultante de un análisis integral de nuestras propias realidades. A ello obedece quizás el relativo escepticismo reinante en nuestros medios respecto a modelos y teorías que se disocian del contexto histórico latinoamericano y en particular del marco socio-político vinculado a la problemática del subdesarrollo en nuestros países.

Sin embargo, lo que podía ser una ciencia económica que coadyuve a interpretar nuestra realidad latinoamericana, ha comenzado a elaborarse en las últimas cuatro o cinco décadas, en función de los análisis económicos desarrollados en torno a los procesos políticos que gestionan la problemática de lo que Celso Furtado denominó "la nueva dependencia" o Michael Hetcher llamó "el nuevo colonialismo externo". En Efecto, algunos estudios económicos que se han llevado a cabo durante estos últimos años analizan críticamente los fundamentos de la ciencia económica tradicional que probablemente no sólo sea consecuencia del mero avance acelerado de los acontecimientos, sino que tiene vinculación con el estudio de las crisis socioeconómicas y políticas que han operado en nuestras precarias realidades.

Paul Sweesy, por ejemplo, considera que el mundo en que vivimos no es un mundo de armonía de intereses ni de tendencia al equilibrio económico, como propugnaban los clásicos y neoclásicos de la economía. Por el contrario, constituye como lo había dicho Keynes previamente un mundo dominado por el conflicto de intereses, por claras tendencias hacia el desequilibrio económico y que el cambio social, en la medida en que se admite su existencia, es esencialmente gradual y no automático como decían los clásicos. En este sentido, podría afirmarse que el rechazo a los planteamientos de la economía ortodoxa no se debe a la falta de talento o dedicación de los que la practican, sino al error en la concepción de la realidad que subyace detrás de su trabajo empírico y teórico. John Kenneth Galbraith, en un segundo ejemplo, cuestiona el supuesto basado en un concepto abstracto de libertad individual, el cual choca abiertamente con lo que él denominó "la nueva sociedad industrial" en donde la sociedad económica está controlada por grandes y complejas corporaciones tanto privadas como públicas y con inusitado poder económico y político, que son las que realmente rigen la demanda de bienes y servicios en el mercado, influyen directamente sobre los precios y "persuaden" continuamente al consumidor y no viceversa, como señalaban los neoclásicos. Se postula entonces "la soberanía del productor" que no "la soberanía del consumidor", en donde este último solo elige en función de las opciones que le presenta el productor, quien es en definitiva el que pasa a dominar el mercado. En términos más sencillos, mucha gente se siente decepcionada cuando comprueba la distancia que existe entre las explicaciones económicas que ofrecen y la realidad de todos los días. Oyen a los economistas describir cómo los precios son supuestamente fijados por el juego de la libre competencia y las leyes del mercado. Sin embargo, ven y sienten una realidad completamente diferente: un pequeño número de grandes empresas suministran la gasolina, los automóviles, productos químicos, la energía eléctrica y hasta la cerveza, fijando unilateralmente los precios de sus productos y entonces concluyen: ¡Al diablo con la economía!

Finalmente, por citar otro ejemplo, cuando se pretende dictaminar que "los gustos permanecen constantes" sin considerar el proceso de formación de los mismos, se incurre también en un grave error conceptual. Pretender cierta neutralidad en cuanto a un ordenamiento de preferencias o gustos aceptados es un contrasentido desde el punto de vista lógico. No tiene porque suponerse que se mantengan invariables los gustos del consumidor cuando son nuestros precarios ingresos, como decía Keynes, los que limitan y condicionan los gastos y gustos de quien consume. En este sentido, debemos recordar a Carlos Marx quien acuñó el término "subconsumo", muy propio de nuestras realidades, el cual no corresponde a la satisfacción de las necesidades, sino a su constante insatisfacción debido a la abrupta disminución de su cada vez más escaso poder adquisitivo. En palabras de Alí Primera, nuestro poeta y cantor: "...no es que me mata Dios sino que me mata el hambre".

Conceptualización de la macroeconomía

Aunque el vocablo "macroeconomía" surge con John Maynard Keynes después de la gran depresión de los años treinta, podría señalarse que históricamente el análisis macroeconómico es tan antiguo como la misma ciencia económica, de donde aquella se desprende. En efecto, el mercantilismo que surgió a finales del siglo XV en Europa Central es considerada como la primera corriente del pensamiento macroeconómico. Aunque la filosofía que inspiró la escuela clásica es esencialmente individualista, el método de investigación utilizado por estos pensadores era macroanalítico. Esto evidencia el hecho que, aun bajo el predominio de la ideología del individualismo liberal, la investigación económica, podría señalarse, nunca ha tenido un carácter exclusivamente microeconómico. De otra manera jamás se habrían podido formular leyes o establecer teorías, pues toda ley o teoría, para que tenga validez, presupone una concepción general o universal de la naturaleza de las cosas que trata de explicar. Precisamente, el carácter integral de la ciencia económica implica la vinculación o interrelación entre el análisis microeconómico y el macroeconómico, entre la economía individual y lo que Maza Zabala llama "la economía social", entre la célula y el sistema, entre el todo y las partes. En suma, la macroeconomía se encarga de analizar las relaciones entre las principales variables económicas y las causas que contribuyen a la determinación de dichos cambios. Su propósito fundamental es obtener una visión lo menos compleja posible del funcionamiento de la economía en su conjunto, pero que permita analizar los niveles de actividad económica así como los movimientos que se generan en esas actividades. Esto nos lleva a señalar que el análisis macroeconómico conduce al estudio de la dinámica económica, que acepta explícitamente una clara tendencia hacia la formación de los desequilibrios, que constituyen la nota característica de los tiempos en que vivimos y en ellos se manifiestan el dinamismo de las fuerzas que impulsan el progreso económico. No en vano Dornbusch y Fischer han definido a la macroeconomía como "El estudio de los temas y problemas económicos más importante de la actualidad". La tarea práctica de la macroeconomía es, pues, analizar el carácter dinámico de los desequilibrios socioeconómicos que se presentan, sus causas y efectos en el resto de la economía, con la finalidad de establecer diagnósticos objetivos y realidades que puedan servir a la política económica a los fines de tomar las decisiones más idóneas para controlar tales desequilibrios. No obstante este subconjunto de conceptos formales ofrecidos, pudiera señalarse que en virtud de que la macroeconomía se encuentre estrechamente ligada a los problemas económicos de la actualidad, probablemente no ofrece grandes satisfacciones a aquellos cuyo interés primordial sea fundamentalmente teórico. De allí que podríamos concluir con Emilio de Figueroa, ofreciendo un concepto crítico como el siguiente: "A pesar del progreso logrado, el análisis macroeconómico no constituye todavía una teoría sólidamente estructurada, sino una serie de medios de investigación y de esquemas interpretativos de la realidad económica, en plena evolución.

Grado de integralidad de la macroeconomía

Debido a la multiplicidad de los problemas macroeconómicos y a la diversidad de sus causas y efectos, muchos economistas han señalado con propiedad que no se pueden separar los fenómenos económicos de los extraeconómicos, pues todos ellos son significativos para el análisis de cualquier sistema social y para la profundización de los problemas que aquejan la salud económica de un país. De allí que el estudio de los problemas macroeconómicos resultarían prácticamente estériles si se estudian en completo aislamiento de otras áreas del saber científico. Una comprensión integral de la realidad requiere un amplio conocimiento de la vida humana y ese conocimiento se vuelve incompleto si pretendiéramos considerar sólo los elementos de naturaleza económica entre los muchos que componen una estructura social determinada. Si autores como Adam Smith, David Ricardo o Carlos Marx hubiesen escrito estrictamente como economistas, no habrían perdurado más allá de su muerte. La grandeza de estos hombres reside en que fueron científicos sociales en el sentido más amplio de la palabra y sus análisis excedieron las consideraciones meramente economicistas.

La mayoría de los autores coinciden en afirmar que entre otras ciencias que por razones de espacio y tiempo no se mencionarán, la historia, la estadística, la sociología y en especial la contabilidad constituyen las principales herramientas de análisis de los estudios macroeconómicos. La historia es la fuente más rica de las ciencias sociales y en particular de la economía. El análisis macroeconómico debe apoyarse en la historia, no sólo para descubrir en ella el pasado, sino también para comprender mejor el presente y anticipar el futuro, método de análisis inherente a la macrodinámica económica.

La integración social, el comportamiento de los grupos humanos, la movilidad social, la estratificación de la población, los cambios sociales y la investigación de las condiciones de vida de las comunidades constituyen campo de estudio de la sociología, pero también del análisis macroeconómico integral.

Las matemáticas por su parte son una herramienta esencial para la economía. Siendo cuantificables, las observaciones económicas pueden ser presentadas y analizadas a través de modelos matemáticos, que son muy útiles como medios representativos de la realidad y de proyecciones de los resultados que los economistas esperan obtener cuando desarrollan actividades para modificar esa misma realidad. Pero conviene recordar, con Ragnar Frisch, economista norteamericano, que "no son las matemáticas las que hace al economista. Ellas son una herramienta necesaria para el análisis económico, pero no más que una herramienta".

La estadística es base de la investigación macroeconómica. De hecho, ninguna teoría económica tiene validez si no es el resultado de la observación y análisis de hechos concretos que puedan comprobarse estadísticamente. La inclusión de la contabilidad entre las herramientas fundamentales del análisis macroeconómico se justifica por el hecho de que el conocimiento de los principios generalmente aceptados de esta ciencia y la aplicación de los procedimientos contables son indispensables para lograr una visión más clara de la realidad económica. Sin su estrecha colaboración ni el análisis microeconómico ni el macroeconómico tuvieran razón de ser. La economía tiene su propia contabilidad, la llamamos "contabilidad social", cuyo progreso y estrecha contribución al análisis macroeconómico ha sido tan importante que, conjuntamente con la estadística, se han convertido en vehículos de investigación de uso obligatorio por la macroeconomía. Por ejemplo, en el cálculo de la balanza de pagos, la contabilidad se hace presente para la presentación de un balance en el que se registran sistemáticamente los créditos y débitos de un país en sus relaciones comerciales y financieras con el resto del mundo. Asimismo en el estudio de las cuentas nacionales, conjunto de las variables fundamentales de estudio de la macroeconomía, se aplican principios de contabilidad y estadística al presentar y determinar las cantidades, fluctuaciones y distribución del ingreso nacional, del producto nacional, entre otros indicadores por excelencia del grado de actividad económica y de progreso de un país.

Por qué es importante la macroeconomía para el Administrador y el Contador Público

La macroeconomía es un tema vital en la actualidad por disímiles razones. En primer lugar, los resultados de la macroeconomía de un país son esenciales para determinar el grado de éxito o fracaso en la conducción económica de ese país. Tanto al administrador como al contador público, le interesan sobremanera conocer el entorno económico en el cual habrá de desenvolverse a lo largo de su carrera. La macroeconomía también es un tema importante para el profesional de las ciencias administrativas porque uno de los más caros objetivos del análisis macroeconómico lo constituye la toma de decisiones en materia de política económica a los fines de evitar o disminuir los graves desequilibrios macroeconómicos que se presentan especialmente en nuestras precarias realidades socioeconómicas. No puede ni debe ser ajeno, ni al administrador ni al contador público, como señala Paul Samuelson, "la sensatez o la locura de la política económica" y su grado de influencia en el futuro de la vida económica de su país. Finalmente pero no menos importante, no podría serle indiferente a nuestros egresados los temas claves que se estudiarán en macroeconomía entre otros el grave problema del desempleo, la explicación de ese fenómeno moderno conocido como la inflación, ¿cuáles son los factores que determinan la tasa de crecimiento o decrecimiento de la producción de un país, variable fundamental de cualquier economía?, ¿cómo afecta el comercio internacional la economía de un país?, ¿por qué se producen vaivenes o ciclos económicos en el desenvolvimiento y progreso de una nación?, ¿cómo afectan las finanzas públicas a la economía de una región?, ¿qué papel juegan el ahorro, la inversión, el consumo y la oferta monetaria en la economía de nuestro país? En fin, todos estos tópicos, y la lista no es exhaustiva, constituyen los temas más importantes del análisis macroeconómico, que servirán de punto de referencia, como plataforma ideológica en torno a la cual se modelará la formación profesional de nuestro principal producto: el administrador comercial y el contador público.