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EDITORIAL
Durante el pasado mes de octubre nuestra institución celebró dos aniversarios. El primero corresponde al de la UCLA (XXXVIII) y el segundo, al del Decanato de Administración y Contaduría (XXXII). Dos fechas memorables. Los servicios prestados por la UCLA durante todos estos años, dan cuenta de una institución que, ciertamente, ha contribuido a la formación del recurso humano que hoy motoriza a buena parte de las instituciones públicas y privadas que se asientan en la región. Contribución académica y formativa que, sin lugar a dudas, también se hace extensible al DAC. Profesionales de distintos saberes, que la UCLA ha capacitado, ocupan importantes cargos gerenciales en toda la geografía nacional, lo cual los hace objeto de constantes reconocimientos por parte de la comunidad. En general, el balance hasta el presente, desde el punto de vista institucional, podría considerarse como de positivo. Desaciertos también se han tenido, pero ellos forman parte de la vida de cualquier institución. Reconocer y admitir estas insuficiencias no debe conducirnos al simple ejercicio intelectual. Debemos esforzarnos por darle a la Universidad un nuevo rumbo, en especial, en el marco de los nuevos escenarios socio-políticos por los cuales el país está transitando. El saber conjugar todas nuestras capacidades técnicas y científicas con las demandas que hoy exhibe la sociedad venezolana, es un requisito imprescindible para nuestra permanencia organizacional. No es retórica lo que se propone. Tampoco es un imposible. Lo cierto del caso, es que las universidades públicas no deben ausentarse de los nuevos retos que están en el tapete. La contribución a la conformación de un nuevo proyecto histórico, donde el liderazgo universitario se haga sentir, no tiene límites. Desde esta perspectiva, todo lo que concierne a la investigación científica podrá ser de gran utilidad. Vale en este caso la siguiente premisa: La generación de conocimientos sólo se legitima a través de la investigación. Esto debe traducirse para nuestro Decanato en un imperativo. Culminar nuestros proyectos de investigación es la meta a alcanzar. Ofrecer a la comunidad sus resultados es nuestra mayor contribución a los retos del futuro. Oportuno es el momento, en este sentido, el advertir que seguimos teniendo una gran deuda con la UCLA por la demoras que hasta el presente tenemos en algunos proyectos de investigación. De nosotros depende el corresponder a la Universidad la confianza que ésta ha depositado en todos los proyectos que han sido registrados en los últimos años. Démosle a la UCLA y al Decanato en estos nuevos aniversarios, la mejor compensación: culminemos satisfactoriamente todas y cada una de nuestras investigaciones.
ARM
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