La ciencia ya no será más el árbitro de las cosas de este mundo, y eso porque la verdad ya no es una, sino muchas. Esta es la visión a manera de epitafio que podría escribirse al leer algunos autores.
De ser así, a la ciencia le estaría ocurriendo en esta hora, lo que le ocurrió a la iglesia hace muchos años: la pérdida de su lugar en la sociedad y consecuencialmente, la pérdida de poder político. Pero además, habría que preguntarse quién o qué sería el nuevo árbitro de las cosas terrenales, si ya no lo será más la ciencia.
Pero todavía tardará algo de tiempo antes de que la ciencia sea desplazada. Por algún tiempo más recurriremos a ella para dirimir y fundamentar cruciales decisiones. Por ejemplo, ante el problema del cambio climático el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial Metereológica establecieron en 1988 el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Su trabajo es evaluar la información científica, tecnológica y socioeconómica relevante para el entendimiento del problema, basándose para ello en publicaciones científicas y tecnológicas arbitradas.
También en la esfera internacional, en el caso de la prohibición estadounidense de importaciones de camarones, la Organización Mundial de Comercio (OMC) convocó a un grupo de científicos estudiosos de la vida de las tortugas marinas, para que concluyeran, con relación al argumento de los Estados Unidos, acerca de la amenaza que para esta especie representaba la pesca de arrastre de camarones. El informe de los científicos fue una pieza clave de la decisión de la OMC en contra de la medida de prohibición de importaciones, particularmente como medio para proteger de la extinción a las tortugas marinas.
El fin de la ciencia teórica
Lo que parece ser ya definitivo es el desplazamiento de la escena de la ciencia teórica por lo que algunos llaman las tecnociencias. Una orientación del esfuerzo científico hacia las causas de los fenómenos que habilitan para el control de los mismos. Es el desplazamiento, verificado ya hace mucho tiempo, del homo loquax por el homo faber. Pero esa tecnociencia está planteando importantes interrogantes, principalmente en la esfera de la ética, en especial con relación a los avances de las tecnociencias biomédicas y de la genética. Pero también son muchas las inquietudes en cuanto a las tecnologías de las redes electrónicas de comunicación y de la realidad virtual. Un caso concreto es el relativo a las nuevas modalidades en el campo laboral. Otro ejemplo es la creciente tendencia a la constitución de movimientos sociales con identificaciones que trascienden las fronteras, las cuales retan las lealtades basadas en la identidad nacional al constituirse en torno a temas de interés global, como la protección del ambiente.
Son temas sobre los cuales hay que pensar.
PARV