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Este sábado 15 de Mayo, la ausencia del señor Véliz, fue notoria en el Decanato de Medicina donde cada semana sin falta acudía a cumplir con sus labores habituales, aún estando jubilado. Durante tres décadas dio muestras, en la UCLA, de mística y dedicación al trabajo, así como de un gran compañerismo y don de gentes. Como miembro del personal obrero de este Decanato, recibió el cariño y reconocimiento de todos los que lo conocieron. Fue una de esas personas que han dejado una huella imperecedera, que va más allá de los conocimientos académicos, que traspasan las fronteras de lo científico, pero   que   tiene   un   valor  intangible, como lo es, el valor de lo humano.... No es más que un hasta luego... señor Véliz, que Dios lo tenga en la Gloria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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